Seguridad

El avión es el medio de transporte más seguro. Si atendemos a las estadísticas, según el Aviation Safety Network, base de datos gestionada por Flight Safety Foundation que centraliza el registro de incidentes y accidentes de seguridad en la aviación desde 1919, a lo largo de las últimas décadas la cifra anual de accidentes aéreos con víctimas mortales se ha reducido drásticamente en comparación con la historia de la aviación. Mientras en 1972 se registraron 71 accidentes, siendo uno de los años con mayor número de siniestros, desde el año 2001, la cifra se ha estabilizado en torno a los 30 accidentes anuales.

Según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo, IATA, en 2012, se realizaron 29,6 millones de vuelos, lo que establece un ratio de menos de un accidente por cada millón de operaciones. Como recuerda esta organización en su última memoria anual “a pesar de los magníficos resultados sobre seguridad, no debe ocurrir ningún accidente. Por ello, no hay lugar para la complacencia. El sector y sus reguladores deben seguir buscando mejoras”. En este sentido, hay que subrayar la necesidad de seguir mejorando los estándares de seguridad a través de la inversión en tecnología y en formación de los profesionales, así como en el desarrollo de regulaciones adecuadas y el fomento de la Cultura de Seguridad y la Cultura Justa, también denominada Just Culture.

Evolución número de accidentes entre 1972 y 2014 (Flight Safety Foundtion).

Evolución número de accidentes entre 1972 y 2014 (Flight Safety Foundtion).

Seguridad y cultura de seguridad

Durante las últimos décadas en el mundo aeronáutico se ha extendido la necesidad de potenciar la Cultura de Seguridad. Este concepto, enmarcado dentro de la cultura de las organizaciones, debe formar parte de la prioridad estratégica de proveedores de servicios, autoridades supervisoras y reguladoras.

Atendiendo a la definición aportada por la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea, Eurocontrol, la Cultura de Seguridad “es la suma de valores individuales y de grupo, actitudes, competencias y patrones de conducta comprometidos con el mantenimiento de la seguridad, así como con la excelencia en la gestión de la seguridad y el bienestar de una organización”. En definitiva, la Cultura de Seguridad se debe a una combinación de comportamientos individuales, de grupo y de la propia organizaciones y consiste en priorizar, comprometerse y valorar, en este caso concreto, la seguridad en la navegación aérea.